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El primer debate televisado de los últimos 15 años en España, de cara a las elecciones generales del próximo 9 de marzo, se caracterizó por un intenso intercambio de reproches entre Zapatero y Rajoy, nada diferente a lo que ya se han dicho ambos candidatos. Al encuentro, carente de propuestas concretas, fueron excluídos el resto de los candidatos, muchos de los cuales criticaron el encuentro como un ''reparto del electorado'' a la manera de las multinacionales con el mercado.
El presidente del gobierno español y candidato a la reelección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, y su opositor Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular (PP), protagonizaron el lunes el primer debate televisado de los últimos 15 años en España, caracterizado de críticas mutuas y carente de propuestas, de cara a las elecciones del 9 de marzo.
En sus presentaciones en temas de seguridad, educación, lucha contra el grupo separatista vasco armado ETA, economía y vivienda, los candidatos intercambiaron acusaciones de mentir, y Rajoy lanzó severas críticas al mandatario.
Durante la hora y 45 minutos que duró el duelo, cubierto por las grandes cadenas televisivas como un gran espectáculo al estilo de la farándula, el candidato opositor se concentró en criticar los cuatro años de gobierno de su rival en la situación económica actual y terrorismo, mientras Rodríguez Zapatero defendió su programa de gobierno.
En el primer bloque, sobre Política Económica y Empleo, Rodríguez Zapatero se dedicó a defender las acciones de su gobierno, mientras que Rajoy lo acusó de retroceder en los indicadores dejados en 2004 por el gobierno de José María Aznar.
Contra la inmigración
Al hablar de Políticas Sociales, Rajoy cuestionó las medidas de regularización de los inmigrantes indocumentados que adoptó el gobierno en 2005 y se mostró desafiante en contra de los indocumentados.
"He propuesto prohibir la regularización masiva por ley, el contrato de integración, la igualdad de derechos, oportunidades y obligaciones", advirtió Mariano Rajoy, quien ofreció unos datos que mostraban que España había recibido en 2005 a unos 700 mil extranjeros, "más de 670 mil que Francia, Alemania y el Reino Unido juntos".
Pero no aclaró si se trataba de extranjeros regularizados en el continente europeo o de estimaciones de inmigrantes sin los permisos debidos de residencia y trabajo.
"Aquí hay que poner orden y control, que es lo que no quiere hacer", sentenció el líder del PP, quien insistió en vincular a la inmigración con la delincuencia, una fórmula que no dio resultados en Alemania al primer ministro del Estado germano de Hesse, Roland Koch, de la Unión Cristiano-demócrata (el partido que preside la canciller alemana Ángela Merkel), quien en enero perdió 12 puntos y la mayoría absoluta en el parlamento regional.
Zapatero fue evasivo entorno a este tema y sólo se limitó a recordarle que, cuando llegó al gobierno, había 700 mil extranjeros sin permiso de trabajo ganando dinero en España.
Inmigrantes que, según el jefe del gobierno español, ahora cuentan con un documento de identificación, están registrados en la seguridad social y pagan impuestos.
Reparto electoral
Pero el duro enfrentamiento dialéctico, en el que los diarios españoles le dieron casi empate técnico a ambos candidatos, con una ligera ventaja para Zapatero, excluyó al resto de los aspirantes a la presidencia, entre ellos al candidato de la coalición Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, quien criticó la formula utilizada por el PP y el PSOE como un "reparto del electorado" a la manera de las multinacionales con el mercado.
Para el dirigente de izquierda, estas dos formaciones quieren crear en España una democracia al estilo de Estados Unidos, "donde se elija entre la Coca-Cola y la Pepsi-Cola".
Por su parte, el cabeza de lista de la Convergencia y Unión (CiU) al Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, consideró que tanto Zapatero como Rajoy "empataron" en el debate.
"No ganó ni uno ni otro. Los dos han perdido el debate, han empatado. Sólo han ganado quienes no estaban", expresó.
Tras el debate, realizado en un estudio de televisión en que hasta el más mínimo detalle estaba pactado -desde los minutos de intervención hasta los planos que deberían tomarse de los aspirantes a La Moncloa-, ambos bandos se mostraron triunfadores.
Rajoy "ha ganado claramente" el debate "con argumentos y con razones frente a las evasivas de Zapatero", afirmó el coordinador del programa electoral del PP, Pío García Escudero; su homólogo socialista, Jesús Caldera, consideró en cambio que Zapatero "ha ganado junto a los españoles" el cara a cara.
Pero los comentaristas políticos, así como la prensa española criticaron que los dos candidatos miraron más al pasado que al futuro, casi en un ajuste de cuentas repetitivo de los múltiples enfrentamientos que han mantenido durante la legislatura, carente de propuestas que presenten un futuro mejor para España.
(Telesur)
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