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Pía Peñagarikano.- La trabajadora Johanna Maricel denuncia que fue despedida de la empresa en la que trabajaba el mismo día que anunciaba su embarazo. Los hechos sucedieron el pasado 28 de abril, cuando comunicó a los responsables del comercio Stadio Sport, que estaba embarazada de 8 semanas. Rápidamente se armó un revuelo y le comunicaron el despido inmediato.
Hacía poco más de un mes que Johanna Maricel, de treinta años de edad, había firmado un contrato de seis meses, los dos primeros de prueba, para trabajar en el comercio Stadio Sport, en El Castillo. No sabía entonces que pudiera estar embarazada, pero a las pocas semanas comprobó que estaba encinta.
Interrogada por responsables de la empresa que observaron que acudía al baño varias veces seguidas, la trabajadora les puso al corriente de su situación.
Rápidamente se armó un gran revuelo con continuas llamadas para dar a conocer a los superiores el embarazo de Johanna. Por la tarde, la empresa comunicaba a la trabajadora que estaba despedida “aunque podía finalizar el período de prueba”. Sin embargo, al día siguiente la trabajadora recibía otra llamada en la que se le indicaba que ya estaba dada de baja en la Seguridad Social por lo que su labor había concluido.
La trabajadora se puso en contacto de forma inmediata con el sindicato UGT que no dudó en mostrar su apoyo a Johanna en este caso tan claro de despido improcedente y vulneración de la ley de igualdad. Gracias a los consejos de su abogada, la empleada no firmó ningún papel ni recogió el finiquito correspondiente; a diferencia de otros casos en los que el trabajador pierde todos sus derechos.
Johnana ha denunciado el hecho ante los juzgados y anima a todas las personas que hayan sufrido este tipo de injusticia a que expongan su caso ante la opinión pública para lograr el apoyo de una sociedad, que a ella le ha dado la espalda.
Habrá que esperar un plazo de unos veinte días para conocer si hay acuerdo entre la parte demandante y la empresa. En caso contrario, Johanna, llevará el caso a los juzgados.
El caso de Johanna no es el único. Más de diez mujeres en Fuerteventura han acudido al sindicato UGT, en lo que va de año, para denunciar que han sido despedidas por su condición de embarazadas. A lo largo de 2007 fueron más de 25.
Una práctica que vulnera claramente la ley de igualdad y los derechos de las trabajadoras, como denuncia el sindicato. UGT pone de manifiesto que son muchas las empresas majoreras que abogan, de cara al exterior, por el cumplimiento de la ley, pero que no la aplican cuando se trata de sus propios trabajadores.
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