Los incas tenían muy clara
la amenaza de la humedad y el agua y crearon "una estructura de drenaje digna
del siglo XXIII", afirmó el arquéologo de la Universidad Rovira y Virgili de
Tarragona y colaborador del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social
(Iphes), encargado del proyecto Trazas.
El Iphes y la empresa vasca
Ibermática -en acuerdo con el Instituto Nacional de Cultura (INC) del Perú-
impulsan el desarrollo de un sistema informático para evitar futuras
degradaciones del yacimiento del Machu Picchu, declarado Patrimonio de la
Humanidad por la Unesco, y para detectar cuáles son las mejores iniciativas para
su conservación.
"Se trata de evitar futuras
degradaciones de la ciudadela del Machu Picchu y averiguar cuáles son las
mejores acciones que pueden favorecer su conservación", explica Canals a la AFP
en su despacho de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.
El proyecto Trazas utilizará
las últimas tecnologías para controlar las alteraciones naturales que se
registran en la antigua ciudad inca, que ponen en peligro su declaración como
Patrimonio de la Humanidad. El equipo peruano lo dirige el arquéologo Carlos
Rodríguez.
El plan prevé cinco años de
investigación para determinar las acciones que resulten adecuadas y uno de los
objetivos principales es el de dotar al equipo peruano --"que trabaja muchísimo
y bien en la conservación de esta maravilla del mundo"-- de las herramientas
informáticas y analíticas para el estudio de la conservación y de la evolución
del estado de los restos arqueológicos urbanos del conjunto,
añadió.