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Trabajadores de todo el mundo celebran cada 1º de mayo el Día Internacional del Trabajador, en conmemoración de las protestas de mayo de 1886 en Chicago, Estados Unidos, donde miles fueron reprimidos y varios condenados a la horca tras una manifestación para exigir una jornada laboral de 8 horas.
A pesar que Estados Unidos fue la cuna de la lucha sindical, en este país no se celebra el 1º de mayo como el Día del Trabajador, por el contrario se conmemora el primer lunes de septiembre, sin brindarle la merecida relevancia a la masacre ocurrida en Chicago hace 120 años.
La decisión fue tomada por el presidente Grover Cleveland, quien por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en los Estados Unidos, auspició la de septiembre.
Durante el Congreso de la Asociación Internacional de Sindicatos Europeos, celebrado el 1º de mayo de 1889, quedó instituida la celebración de la fecha, en homenaje a quienes lucharon y murieron en la manifestación ocurrida tres años atrás.
Con la máxima "ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa", los trabajadores estadounidenses llamaron a más de 5 mil huelgas simultáneas y a la gran manifestación del 1º de mayo.
La jornada laboral de la época, producto de leyes sancionadas en 19 entidades estadounidenses, era de entre 14 y 18 horas.
Tras la manifestación, que superó los 50 mil obreros, miles fueron los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados.
Los periodistas August Spies, Adolph Fischer y Albert Parsons; el tipógrafo George Engel y el carpintero Louis Lingg fueron sentenciados a muerte en la horca el 20 de agosto de 1886 y ejecutados el 11 de noviembre de 1887 por sus escritos en favor de la huelga.
En el funeral de las víctimas de la represión, desfilaron más de 25 mil trabajadores, y se les recuerda como "los mártires de Chicago".
A finales de mayo de 1886, diversos sectores patronales acordaron establecer la jornada laboral de ocho horas a cientos de miles de obreros.
(Telesur)
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