"Ellos pagaron impuestos
porque nos parecimos a un Estado en el área y porque nosotros proveíamos a ellos
la protección que les permitió seguir haciendo inversiones y un beneficio
financiero", señaló el jefe paramilitar en una entrevista concedida al programa
60 Minutos de la cadena de noticias estadounidense CBS.
Explicó que además de
Chiquita Brands, también pagaron Del Monte y Dole, dos de las fruteras
estadounidenses más conocidas del mundo.
Al ser cuestionado sobre qué
hubiese pasado si estas marcas no pagaban, respondió que nunca se pensó en esa
posibilidad pues "ellos hicieron los pagos con buen agrado".
Cuando se le preguntó que si
estas empresas tenían la opción de no pagar, Mancuso dijo que si, que podían
acudir a la policía o al Ejército.
AUC asesinaba a
empleados
La entrevista a Mancuso fue
incluída en el documental titulado "El precio de las bananas", en el cual
también habla el presidente de Chiquita Brands, Fernando Aguirre, quien volvió a
justificar el pago a las Autodefensas y alegó que fue víctima de la extorsión.
Según Aguirre, su empresa se
vio obligada a pagarle a las AUC luego que asesinaran a 50 de sus empleados, por
lo que no tuvieron otro camino que cancelarles lo que pedían.
"Ese grupo era un asunto
serio", apuntó Aguirre y añadió que Chiquita sólo tenía dos opciones: pagar "la
protección" a los paramilitares o correr el riesgo de que sus empleados fuesen
asesinados o secuestrados.
Chiquita Brands afronta dos
denuncias en tribunales estadounidenses de familiares de campesinos y dirigentes
sindicales que afirman que esta empresa utilizaba a las AUC para perseguir,
amenazar y asesinar a sus allegados.
Uno de los procesos es
llevado por un grupo de 400 familias que exigen que Chiquita les indemnice con
cerca de ocho millones de dólares. La otra demanda es adelantada por familiares
de 144 personas en un caso similar.
A las AUC, supuestamente
desmovilizadas, se les responsabiliza de haber cometido más de 200 masacres y
cerca de 49 mil desapariciones, desde su creación en 1997.