|
Todos los años con la llegada del verano descubrimos que las
prendas veraniegas no permiten jugar al escondite con esos michelines o incluso
verdaderos flotadores que tan disimulados quedaban con las prendas de
abrigo.
Ante esta situación, muchos optan por empezar la "operación
Bikini" y para ello nada mejor que lanzarse cuanto antes a la compra del
"producto milagro" que les permita librarse con rapidez de esos antiestéticos
depósitos de grasa.
Y que mejor, para recuperar no sólo la estética, también la
salud, como se empeñan en recordarnos continuamente, que acudir a la farmacia
para adquirir alguno de los cientos o miles de productos destinados a convertir
a cualquiera en hombre o mujer 10.
Pero...¿el hecho de comprar este tipo de productos en una
farmacia nos ofrece como consumidores garantía alguna? Pues sorprendentemente
no, y no porque me sorprenda que este tipo de productos no adelgace, creo que
todos somos conscientes que eso se consigue con una dieta equilibrada y
ejercicio, lo que resulta sorprendente es que desde el mismo colegio oficial de
farmacéuticos se reconozca que los productos milagro que se venden en sus
farmacias son tan peligrosos e ineficaces como los adquiridos por cualquier otro
medio.
"Consulta a tu farmacéutico", con esta frase han pretendido
hacer a estos profesionales cercanos a la ciudadanía, alguien con capacitación
suficiente y apropiada para recomendarnos cualquiera de los muchos medicamentos
sin receta, alguien que ejerza de barrera para que por una simple afonía no
colapsemos urgencias, alguien de confianza, pero sin embargo, la realidad nos
demuestra que son simples comerciales gestionando un negocio.
Y es que no puede trasladarse toda la responsabilidad sobre
los productos milagro a los laboratorios farmacéuticos, tal y como se deduce de
la argumentación del colegio oficial de farmacéuticos, obviando de forma
interesada, que las farmacias fomentan el auge de este tipo de productos ya que
es raro encontrar una sóla farmacia que no esté repleta de carteles incitándonos
a comprar un producto maravilloso con el que conseguiremos tener el mismo
aspecto divino de la modelo que lo promociona y todo esto sabiendo los mismos
farmacéuticos reconocen que estas empresas burlan con trampas los controles
sanitarios, aprovechándose de la lentitud e ineficacia de los organismos de
control.
En un país en el que muchos farmacéuticos se acogen al
derecho a la objeción de conciencia para no vender condones, resulta triste que
precisamente se olviden de la conciencia cuando suena el tintineo de la caja
registradora…y es que hablamos de unos 2.000 millones de euros al
año, mucho dinero para poder oir a Pepito Grillo.
Rosa
Cerro
|