Además, a pesar de los
esfuerzos del gobierno argentino de sentarse a negociar con los empresarios
agrícolas, los cortes de rutas diarios continúan e impiden el paso de camiones
durante horas.
Para este jueves, las cuatro
entidades patronales del campo han anunciado que discutirán si continúan con la
paralización en la comercialización del grano, en su intento por presionar al
Ejecutivo para que suspenda el programa de retenciones móviles que busca impedir
que el aumento de los rubros alimenticios en el mercado internacional impacte
negativamente en el mercado interno.
Mientras Eduardo Buzzi,
titular de la Federación Agraria, dijo que suspendería la huelga por 24 horas si
la presidenta argentina, Cristina Fernández, hacía un llamado para dialogar,
otros dirigentes como Luciano Miguens, de la Sociedad Rural y Mario Llambías, de
Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), consideraron que por ahora es más
factible la continuidad de la medida de protesta.
"Si algún ministro se pone
en contacto con nosotros, vamos a evaluar la posibilidad de interrumpir por 24
horas la medida de fuerza", puntualizó Buzzi.
"La protesta superó al
campo. Ya no es una discusión entre productores y Gobierno. Ahora están las
provincias, autoridades y vecinos, que ven cómo se llevan su producción y no les
dan nada a cambio", añadió, por su parte, Miguens.
Un poco más dispuesto, el
representante de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro),
Fernando Gioino, opinó que la solución al conflicto es el diálogo y pidió que se
incluyan a las economías regionales.
Este martes, la presidenta
Cristina Fernández, aseguró que pese a la oposición de quienes no quieren el
campo, en referencia a los terratenientes en huelga, la política de
transformación seguirá.
"Vamos a seguir cambiando
a Argentina, pese a los que les molestan los cambios y son lo que más están
disfrutando, muchos, los que parecen los críticos más acérrimos, son lo que más
han disfrutado de la producción, de la exportación y del crecimiento en
general", subrayó.
Hace una semana, las cúpulas
agrarias resolvieron no comercializar granos destinados a la exportación, pero aseguraron que la
medida finalizaría este jueves 15 de mayo.
Las patronales decidieron reanudar la protesta luego de un mes de tregua
otorgada al Ejecutivo, tiempo en el que se sentaron a dialogar para solventar la
situación. No obstante, solo se logró avanzar en las exportaciones de carne y
trigo, sin resolver el problema de retenciones móviles que durante el mes de
marzo originó una huelga de 21 días.
Intelectuales contra
el paro
Entre tanto, intelectuales y
movimientos sociales anunciaron un plan de lucha contra el paro del campo. Más
de mil intelectuales salieron a respaldar a las autoridades nacionales con una
carta abierta, denominada en "defensa de un gobierno democrático y
popular".
El filósofo y escritor, José
Pablo Feiman, opinó que el paro no es una huelga ni un piquete (corte de ruta),
sino un "movimiento subversivo".
"En realidad quienes toman
el país, se están apropiando de todo el país, que según ellos les pertenece
porque son los dueños de la tierra", expresó.
"Lo que está molestando al
establishment es la política de derechos del gobierno nacional; esto es una
excusa para tratar de debilitarlo y condicionarlo", añadió.
El periodista Horacio
Verbitsky explicó que en la reunión de intelectuales, los artistas buscan "dar
respuesta a una situación inaceptable de cuestionamiento a las medidas tomadas
por un gobierno recién elegido por los argentinos".
"Medidas -afirmó- que fueron
propuestas durante la campaña electoral y votadas por el pueblo argentino y
frente al cual hay una repuesta autoritaria con la intención de cercar con
hambre a las ciudades argentinas e imponer con una pueblada agraria un cambio de
modelo político y económico".
La Carta Abierta manifiesta
que la actual situación es una "dura confrontación entre sectores económicos,
políticos e ideológicos históricamente dominantes y un gobierno democrático que
intenta determinadas reformas en la distribución de la renta y estrategias de
intervención en la economía".
Los firmantes consideran que
"la oposición a las retenciones -comprensible objeto de litigio- dio lugar a
alianzas que llegaron a enarbolar la amenaza del hambre para el resto de la
sociedad y agitaron cuestionamientos hacia el derecho y el poder político
constitucional que tiene el gobierno de Cristina Fernández para efectivizar sus
programas de acción, a cuatro meses de ser elegido por la mayoría de la
sociedad".
También critican la
actuación de los medios de comunicación social que "gestan la distorsión" de los
acontecimientos y difunden la información con prejuicios y
racismo.