Parra deploró lo que consideró una "estrategia" para tapar la
parapolítica y el escándalo de los votos comprados para la reelección del
mandatario.
Considera que la aprobación de la autorización legislativa para ser
reelecto en 2006 que logró el presidente colombiano, en momentos en que la
Constitución colombiana prohibía tal figura, es ilegal "ya que la compró a
cambio de puestos en el Estado".
El jueves el Fiscal general de Colombia, Mario Iguarán, anunció que
11 civiles, entre los cuales periodistas, activistas sociales y congresistas,
serán investigados por presuntos vínculos con las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC).
Para William Parra, figurar en esta lista significa "ser un
chivo expiatorio, formar parte de una cacería de brujas que busca tapar un
escándalo que en este momento estaba llegando muy cerca del presidente Álvaro
Uribe".
"Era el escándalo de las prebendas que se dieron a varios parlamentarios,
en este caso a Yidis Medina y a Teolina Bandaño precisamente para aprobar la
reelección", recordó.
Más persecusiones
No es la primera vez que la justicia colombiana o la Policía Nacional
persiguen al periodista. Hace tres años y medio, cuando trabajaba para la
agencia de noticias Reuters, entrevistó al número dos de las FARC en ese
momento, Raúl Reyes.
Luego de publicada la entrevista, el director de la policía de ese
entonces, "el general Jorge Daniel Castro me llamó a través de una mentira, me
hizo ir a su oficina. Me dijo que tenía una información sobre mi seguridad
personal".
Efectivamente acudió a la oficina con otros dos colegas periodistas. "Y
el general me tenía preparada realmente una emboscada, estaba allí también el
comandante del Ejército de Colombia".
"Después de darme un discurso bastante largo sobre la necesidad de
colaborar en el establecimiento de la Seguridad Democrática, el general me dijo
prácticamente que tenía que llevarlo hasta donde estaba Raúl Reyes", recordó en
la entrevista con TeleSUR.
Invocando la ética periodística y la Constitución de Colombia, la cual
garantiza la identidad y la reserva de las fuentes, Parra se opuso a la
petición.
"En Colombia decirle que no a un general, al director de la policía en
este caso y al comandante del Ejército que era el general Martín Orlando
Carreño, era prácticamente firmar una sentencia", destacó. Una sentencia que a
partir de allí significó para él una persecución por parte del Estado
colombiano.
Apuñalado 8 veces
Este jueves 22 de mayo, cuando el fiscal general anunció la investigación
contra los 11 civiles, se cumplían exactamente tres años de un atentado del cual
William Parra fue víctima, precisamente dos meses después de haber salido de la
oficina del general Jorge Daniel Castro.
"Un atentado en el cual me dieron 8 puñaladas. Ese fue el resultado de
haberle dicho no a la policía. Cuando finalmente no pierdo la vida, empieza otro
tipo de persecución, intentaron involucrarme por diferentes partes como un
colaborador, como un miembro de la guerrilla", denunció Parra, quien aseguró que
el ataque "fue organizado desde la Policía Nacional colombiana".
Parra denunció que el Gobierno del presidente Álvaro Uribe, desde su
llegada al poder en el 2002, ha silenciado prácticamente a los medios de
comunicación.
"Todos los grandes medio impresos, los canales de televisión, las radios,
están al servicio de una causa, al servicio de la causa del presidente Uribe. En
ese sentido tratan de tapar el escándalo de la 'parapolítica', tratan de tapar
el escándalo con el cual el presidente compró los votos para salir reelecto".
Explicó que "cuando hay periodistas que tratamos de buscar el otro lado
de la noticia, como nos enseñan en las facultades de periodismo, a buscar esas
otras voces, claro, inmediatamente no formamos parte de ese coro aúlico que está
siempre exaltando al mesías Álvaro Uribe".
Y por esta razón son perseguidos periodistas, "solamente por ejercer dos
principios fundamentales: el derecho a la información y el derecho de
información".
"En Colombia hay un conflicto armado, pese a que el Gobierno de Álvaro
Uribe no lo quiera reconocer. Y un conflicto es entre dos. O sea que no podemos
entrevistar solamente a quienes están en los cuarteles, que es lo que están
haciendo los medios de comunicación".
"Cuando uno se pone a buscar a esa otra parte que es la guerrilla, es
visto como un enemigo del Estado por cumplir ese sagrado derecho de la libertad
de informar".
"Estoy tranquilo"
Actualmente, Parra está sindicado de un delito que dice no conocer.
"Hasta ahora nadie sabe de qué nos están acusando, nadie sabe cuál es delito que
nos están acusando. Supuestamente son 'presuntos vínculos con las FARC'",
comentó.
Enfatizó que en el ejercicio del periodismo, "uno tiene de adelantar
contactos con sus fuentes. Y si las fuentes son ilegales, clandestinas, pues los
contactos tienen que ser clandestinos. Allí están absolutamente claros los
contactos, allí están todas las entrevistas que he hecho con los dirigentes de
las FARC, con los dirigentes del Ejército de Liberación Nacional
(ELN)".
En una época fue acusado de ser el periodista que le hacía el trabajo
político al ELN, después de haber hecho la entrevista de unos turistas
extranjeros que estuvieron retenidos por el ELN en la Sierra Nevada de Santa
Marta.
"Ahora me acusan de ser presuntamente de las FARC. Entonces el ejercicio
del periodismo me está llevando a ser víctima de estas acusaciones",
dijo.
Pero William Parra está tranquilo y asegura no tener ninguna
preocupación. "Todo lo que he hecho lo he hecho absolutamente claro, de cara al
país", revindica.
"El gobierno colombiano está
interesado en que el conflicto colombiano no salga en las noticias",
finalizó.