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El equipo desplegado por Cruz Roja en el Mundial Fuerteventura 2008 de Windsurf y Kiteboard, que acoge la Playa de Sotavento de Jandía, en Costa Calma (Pájara), no pasa desapercibido.
Bajo la dirección de Humberto Rodríguez Armas, coordinador insular de Servicios y Actividad de Cruz Roja de Fuerteventura, el operativo que vela por la seguridad de todos, dentro y fuera del agua, está integrado por 70 personas, en su mayoría voluntarios.

Hablamos de dos médicos, dos enfermeros, seis patrones de embarcaciones y motos de agua, dos conductores de ambulancias, cincuenta socorristas, seis personas encargadas de la logística y solventar todas las cuestiones de infraestructuras (búsqueda de combustible, piezas de recambio, etc.) y dos operadores de comunicaciones.
De ellos, un total de 35 efectivos acuden diariamente a la Playa de Sotavento de Jandía “para prevenir”, que Humberto Rodríguez confiesa que, como dice el refrán, “vale más que curar”.
Algunos de ellos han llegado de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, la Península y de diversos puntos de la isla de Fuerteventura, en su mayoría voluntarios. Otros son alumnos de la Escuela Taller sanitaria de la Mancomunidad Centro Sur de la isla; y algunos, profesionales contratados por Cruz Roja, como es el caso de los patrones de las embarcaciones. Está claro que, gracias a Cruz Roja, los competidores, jueces, periodistas, visitantes, turistas, y todo el personal que trabaja para que todo se desarrolle convenientemente el Mundial de Fuerteventura 2008 de Windsurf y Kiteboard, estamos en buenas manos.
Recursos acuáticos y terrestres
Los recursos acuáticos y terrestres de que dispone este amplio equipo humano son cuarente emisoras-receptoras portátiles, cuatro fijas, dos antenas UHF, instaladas en la azotea de uno de los hoteles cercanos y que garantizan las comunicaciones del equipo, una ambulancia 4 x 4, una ambulancia de soporte avanzado (medicalizada), cuatro vehículos 4 x 4 tipo Pick-up, un Quad, tres vehículos para el traslado del personal; dos embarcaciones semirígidas, tres motos de agua y un botiquín convenientemente dotado.
La vigilancia se extrema durante el transcurso de las distintas mangas de las pruebas, pues se establecen zonas de seguridad, salvamento y rescate y asistencia sanitaria. Humberto Rodríguez explica que los dispositivos que se encuentran en el agua tienen que seguir y vigilar a los participantes, pues pueden sufrir caídas o accidentes mientras compiten, como fue ayer el caso de Micah Buzianis, que se partió el peroné de la pierna izquierda y hubo de ser atendido inicialmente ‘in situ’ y luego trasladado al Hospital Insular.
El coordinador insular de Servicios y Actividad de Cruz Roja de Fuerteventura asegura que por ahora las incidencias han sido pocas y leves, si exceptuamos la lesión de Buzianis,
Humberto Rodríguez (1972), natural de la Aldea de San Nicolás de Tolentino (Gran Canaria), voluntario desde 1983, experto monitor sanitario y de socorrismo, apunta que en los primeros cinco días de Campeonato ha habido “algunas lesiones articulares, cortes, dos niños perdidos a los que tuvimos que ayudar a encontrar a sus padres, y un rescate. Este último “ocurrió hace unos días sobre las 19.30 horas, fuera del horario del las pruebas, nos avisaron cuando las embarcaciones estaban ya en Morro Jable, y tuvimos que volver para rescatar a un aficionado que practicaba windsurf y se encontraba muy cansado, desamparado y muy lejos de la orilla”.
Además, añade que “tenemos que estar muy pendientes de avisar y controlar a los bañistas que utilizan como zonas de baño las reservadas a la competición; o a los practicantes aficionados o alumnos de windsurf y/o kiteboard que invaden los campos de regatas de los mundialistas”.
Crisis de ansiedad
Humberto Rodríguez nos confiesa que también tuvieron que actuar cuando la novia de uno de los participantes sufrió una crisis de ansiedad después de recibir vía telefónica la mala noticia de la pérdida de un familiar.
Resalta asimismo que “los médicos que tenemos son dos de los que trabajan día a día en Tenerife y Gran Canaria con los inmigrantes ilegales que llegan a nuestras islas en cayucos”. Entiende que realizar su labor en este evento deportivo “es una forma de que se despejen y liberen parte de las tensiones que esa labor profesional y humanitaria les ocasiona durante 11 meses al año”.
El coordinador insular de Servicios y Actividad de la Cruz Roja de Fuerteventura señala que “es el primer año que nos hacemos cargo de la seguridad n el Campeonato de Fuerteventura de Windsurf”, y comenta con satisfacción que “la mayoría de nuestra gente tiene la suerte de dominar varios idiomas, por lo que la comunicación con competidores y turistas no es un problema”.
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