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En Guatemala, los niños de 46 municipios pobres del país tuvieron la oportunidad de presenciar, por primera vez, un espectáculo circense, al que respondieron con inevitables sonrisas.
"Estos niños están desintegrados de la familia, el papá no vive con ellos o se ha ido con otra mujer, son alcohólicos o son drogadictos.
Ellos necesitan amor, cariño y comprensión", señaló Manuel Ochoa, director del centro de cuidado infantil que organizó la actividad.
Expuestos a un alto riesgo de sumergirse en las drogas, el hogar de cuidado infantil suple el seno familiar y los rescata, brindándoles algunos de los derechos infantiles, como la educación y la salud.
Entre tigres, payasos y trapecistas, 29 de los 45 niños que recibe el centro, disfrutaron de un circo guatemalteco que data del siglo pasado.
Los pequeños, que en su mayoría deben trabajar para ayudar al sustento económico familiar, pudieron dejar su realidad cotidiana atrás y actuar, durante dos horas, como niños que son.
Son niños de la calle que nunca habían tenido acceso al sano esparcimiento, a los juguetes o siquiera a la tranquilidad del mundo infantil normal.
El coordinador del circo, Hanu López, manifestó su placer por la actividad que llenó de alegría a muchos niños que viven en la tristeza.
"El placer de dar felicidad más que todo que esa es la magia del circo, los rostros felices, los rostros contentos, y en este caso los niños que son huérfanos que no tienen quien vele por ellos, gracias a Dios hay instituciones que velan por ellos y el circo los recibe", expresó López.
Greson Vásquez , de 13 años, expresó su percepción del evento.
"Pues a mi me pareció bonito y fantástico. Estuvo muy lindo y gracias por los payasos y todo estuvo muy bonito", dijo entusiasta el niño.
Asimismo, otro de los espectadores, Brandon López, de tan sólo 8 años, no contuvo su emoción. "Yo sí me siento alegre, muy feliz, porque este es mi primer día de estar aquí en el circo", comentó.
Para Cindy Paredes el espectáculo fue más que bonito, fue "fantástico".
Se calcula que en el país más de un millón de niños son explotados laboralmente y no tienen ninguna oportunidad de vida.
Sobre los beneficios, el coordinador del programa infantil, Hans Myhulots, declaró que se trata de que los niños se sientan contentos.
"El beneficio es que ellos se sientan contentos, y que si hacen una buena obra van a tener algo bueno y van a crecer con esa mentalidad, entonces ya no van a ser los típicos pidones de los buses o ya no van a ser los típicos roba coches", manifestó Hans.
"Ni los haraganes tirados en una esquina, porque desde ahorita los estamos motivando a que si se esfuerzan van a tener un premio", agregó el coordinador.
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