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El sector agrícola en el Valle de La Orotava está pasando por momentos duros. A los numerosos problemas que le afectan, y que están produciendo un abandono acelerado del sector primario, se une la sequía padecida durante este año, que no sólo ha destrozado la cosecha de papas, sino que amenaza con seguir afectando gravemente a la producción agrícola en el Valle.
Esta situación se está agravando con la falta de agua para riegos que se vive en la comarca, especialmente en las zonas de medianías altas, lo que está provocando numerosas pérdidas para los pequeños agricultores que mantienen rentas familiares complementarias con el trabajo de la tierra.
Hace algunos años, por parte del Cabildo Insular de Tenerife se procedió a la instalación de una red de riego de apoyo, colocando una infraestructura millonaria –aunque claramente necesaria-, se vendió como la gran obra que iba a salvar a la agricultura en las zonas altas y se inauguró a bombo y platillo. Los agricultores tuvieron la oportunidad de conectarse a esa red de riego, bien directamente o bien creando pequeñas redes particulares hasta sus fincas, realizaron inversiones para la automatización del riego y se ilusionaron con la posibilidad de diversificar sus cultivos de secano e introducir plantaciones de regadío como frutales, hortalizas, etc. Es decir, se realizaron inversiones importantes para las economías domésticas, pero el Cabildo, después de realizar la infraestructura de embalses y red de riego, se olvidó de lo más importante: el agua.
En estos momentos y desde hace tiempo, la situación para los agricultores de las zonas altas es realmente grave, pues ven como pierden sus cosechas y sus inversiones, porque el Cabildo no ha tenido capacidad para suministrar agua para la agricultura de la zona alta del Valle y no ha querido solucionar el problema ni plantar cara a los propietarios privados del agua, claramente centrados en sacar rentabilidad a su negocio, y en absoluto en solventar las prioridades de la población. Así, se afirma que no hay agua para la agricultura, y por parte de los agricultores se desmiente categóricamente y se quejan que buena parte del agua que se produce en el Valle se está llevando hacia la zona metropolitana y son los agricultores los que están sufriendo la escasez.
Desde IpO creemos que, en estos momentos, en que el agua puede convertirse en un recurso altamente estratégico para la supervivencia de nuestra agricultura y para el consumo humano, no puede seguir en manos privadas (el mayor volumen controlado por muy pocos grandes propietarios) y tiene que asumir su control y gestión la iniciativa pública. Es inconcebible que se haya invertido tanto dinero en la creación de la red de riego y ahora no se le pueda suministrar agua a los agricultores porque el sector privado es quien decide a dónde tiene que ir, e incluso, se permiten “tirar” el agua que afirman que son excedentes de las galerías, mientras nuestros campos se mueren de sed.
Entendemos que se está planteando un gravísimo problema para la supervivencia de las pocas zonas agrícolas que nos van quedando en el Valle y que desde el Cabildo se deben tomar medidas efectivas y a largo plazo que eviten que unos pocos aguatenientes sigan jugando con nuestro futuro. No es de recibo, ni suponen ninguna solución al problema, los 24 m3/hora (unas 50 pipas repartidas entre la Balsa de Aguamansa, el depósito de la Cueva del Negro y algo en el de Las Llanadas) que el Cabildo ha prometido a los agricultores para suministrar a toda la zona alta e ir solventando la situación.
En estos momentos de crisis económica y de parón en el sector de la construcción, muchos trabajadores están optando por un regreso a la agricultura y creemos que ésta, con políticas agrarias más proteccionistas, podría convertirse en una solución para numerosas familias que están viviendo momentos de incertidumbre. Pero para ello hay que garantizar lo básico: el suministro de agua por la red de riego actualmente instalada. Desde IpO apostamos por la instalación de más desaladoras (en el área metropolitana y en el Puerto de la Cruz) y por la puesta en marcha de políticas urgentes de ahorro de agua (por ejemplo, no se pueden seguir llenando piscinas cada vez que les plazca a algunos, mientras nuestros agricultores no tienen con que regar sus cultivos). Además, las instituciones públicas tienen que responsabilizarse y tomar en sus manos el control, la gestión y la distribución del agua y no dejar que ésta siga teniendo sólo un valor de mercado, por el que el agua se vende a quien mejor la pague y no al que más la necesite. El agua es un recurso natural que nos pertenece a todas las personas y no se puede seguir permitiendo que unos pocos propietarios sigan especulando con ella.
Desde IpO queremos manifestar nuestro apoyo y solidaridad con todos los agricultores de las medianías y de las zonas altas del Valle, les animamos a que se organicen para afrontar esta lucha con las mayores garantías de éxito, y nos ponemos a su disposición para apoyar cualquier acción que tienda a asegurar el suministro de agua para la agricultura.
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