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Los músicos del proyecto herreño “Bimbache Jazz y Raíces” han actuado en el Pabellón de Canarias de la Exposición In ternacional de Zaragoza, presentando su último disco “La condición humana”. De este trabajo destaca el tema “Convivencia”, compuesto por Torsten de Winkel, con letra de Agustín Millares Sall e interpretado por María Mérida. La cantante conserva todo su buen hacer en el escenario, acompañada de un grupo de intérpretes profesionales y una joven herreña.
Los músicos del proyecto herreño “Bimbache Jazz y Raíces” han actuado en el Pabellón de Canarias de la Exposición Internacional de Zaragoza, presentando su último disco “La condición humana”. De este trabajo destaca el tema “Convivencia”, compuesto por Torsten de Winkel, con letra de Agustín Millares Sall e interpretado por María Mérida. La cantante conserva todo su buen hacer en el escenario, acompañada de un grupo de intérpretes profesionales y una joven herreña.

Torsten de Winkel, compositor alemán y alma del conjunto junto a Sabine Willmann, toca la guitarra; Sergio García, la percusión y Martin Leiton, el bajo. Completa el colectivo, Rebeca Cárdenas que, con sus trece años, interpreta al tambor piezas tradicionales de El Hierro.
El concepto musical se debe a Sabine Willmann, que ha encontrado en El Hierro “familia, paz y tierra”. Se basa en la idea de la integración cultural: la fusión de estilos con el referente del folklore canario. Sobre ello, reflexiona María Mérida: “¿Por qué la gente moderna no se puede adaptar al folclore?, ¿por qué no, si la gente quiere beber de esa fuente?”
Hace dos años, la llamaron para participar de jurado para el concurso para jóvenes del Festival “Bimbache Jazz y Raíces”. Le pidieron cantar la canción “Convivencia” y, a partir de ese momento, comenzó una relación que se ha visto continuada con su intervención en los últimos festivales y con su presencia en la Exposición Internacional de Zaragoza.
A mitad de camino entre Gran Canaria y Tenerife, María Mérida colabora con los grupos “Bentayga” y “Chedey” y es la madrina de muchas agrupaciones grupos canarios. Afirma que “si no se pierde el respeto a la canción canaria, se puede innovar”. Cita, como ejemplos, a Teowaldo Power “que llevó al pentagrama la música de los campos canarios” o el hecho de que, cuando comenzó a cantar “el timple tenía cuatro cuerdas”. Hoy se toca con cinco y hasta con seis.
“Nunca pensé cantar con una guitarra eléctrica” dice la cantante cuando ve a Torsten de Winkel, afincado en El Hierro y en Nueva York, tocando aquel instrumento. Le veo “feliz y con mucho respeto” hacia el folclore canario. Criada en lo que denomina “la raíz del folclore”, lo visto “a lo largo de los años, le hace reafirmarse en que todo ha evolucionado” y, quienes no comprendían cómo ella innovaba, son ahora quienes lo hacen.
Fabiola Socas es de la misma opinión: “Canarias tiene muchísimo que decir, tirando de la raíz para llegar a un nuevo lenguaje diferente, que no copie modelos externos.”
“Bimbache Jazz y Raíces”, junto a María Mérida y Rebeca Cárdenas, actuaron en la Casa Canaria de Madrid y, posteriormente, lo harán en el “Gran Festival de las Culturas de Hamburgo”. Allí proyectarán los conceptos de convivencia e integración humana que emanan de la condición de El Hierro como Reserva de la Biosfera. Estamos ante un experimento social y musical que transciende las fronteras: un laboratorio de la sostenibilidad humana, que es la Isla.
Ese es el motivo de su elección para estar presentes en la Semana de El Hierro que se ha celebrado en el Pabellón de Canarias los primeros días de septiembre. Una isla que María Mérida conoce muy bien por haber nacido en ella. “La Isla se amamanta de su gente” –asevera– “yo respeto las ideas de todo el mundo, aunque sigo en mi línea”. Continúa afirmando: “en mi repertorio no hay sino canción canaria”, aunque hace incursiones en otros géneros como el bolero. Su registro, contralto dramática, se lo permite: es la voz femenina más grave. Un timbre oscuro, que requiere gran intensidad de expresión.
Dejó su carrera de canto por el folclore, y manifiesta: “sigo fiel a mi canción canaria, el folclore es el alma del pueblo”. No olvida María Mérida los senderos de El Hierro recorridos de pequeña, en los que se paraba al pie de los árboles para cantar. Ayer, uno de los asistentes al concierto, venido de Canarias, le pidió que cantara una “malagueña”. No estaba en el repertorio, pero ella esperó y, al acabar la actuación, se la cantó a capella. Esta dama de la canción canaria, hizo feliz al señor que se alejó del Pabellón de Canarias con los ojos húmedos.
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